Se trata de uno de los
grandes misterios que esconde la historia: ¿Cuál era el lugar de nacimiento de
Cristóbal Colón? La respuesta oficial sigue siendo Génova, pese a que cada año
surge una nueva teoría que zarandea las pruebas en su provecho. Hay teorías a
la carta sobre su procedencia: desde que era gallego, castellano (Guadalajara),
extremeño (Plasencia), portugués, mallorquín, vasco, corso, catalán, hasta que
era inglés. Pero ninguna ha obtenido nunca el consenso de los expertos. Como
tampoco lo han hecho los estudios sobre la profesión que tenía el descubridor
antes de enfrascarse en la empresa que dio sentido a su vida. Lo único
transparente, entre todos estos enigmas, es que Colón se tomó muchas molestias
en que no se resolviera el misterio.
«Cuan apta fue su persona
y dotada de todo aquello que para tan grande cosa convenía, tanto más quiso que
su patria y origen fuesen menos ciertos y conocidos», escribió su hijo don Hernando
en «La Historia del Almirante». Hernando Colón conocía la respuesta al misterio
pero, escudándose en las instrucciones de su padre, sembró todavía más dudas en
el asunto. No obstante, su celo revela una pista fundamental: su procedencia
era tan sensible –ya fuera por un asunto religioso (ser un judío converso), por
uno político (tener enemistades abiertas con importantes nobles o monarcas en
el pasado) o por uno social (orígenes humildes)– como para justificar aquellas
precauciones. Y aunque mantuvo el secreto hasta sus últimos días, su
testamento, otorgado en Sevilla el 3 de julio de 1539, no deja dudas: se
identifica como «hijo de Cristóbal Colón, genovés, primer almirante que
descubrió las Indias». La solemnidad de declarar ante notario arrojó el secreto,
o quizás se limitó a seguir el hilo de la versión más aceptada cuando su padre
vivía.
Sus contemporáneos le
consideraban «extranjero», lo que en aquel contexto significaba no nacido en
Castilla (igualmente podría ser valenciano, mallorquín o catalán). Como prueba
de ello, Ruy González de Puebla, embajador de los Reyes Católicos en
Inglaterra, informa en una carta fechada en 1498 de que el Rey inglés envía
cinco naos armadas «con otro genovés como Colón» al Nuevo Continente. Además
consta que Colón, ya fuera por su nacionalidad o porque estuvo viviendo en
Italia, se rodeó de amigos genoveses durante toda su vida. Así ocurrió con los
Esbarroya en Córdoba, Francisco Pinelo, establecido en Sevilla, o Gaspar
Gorricio, monje de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, entre otros.
Un genovés, ¿hijo de
tejedores?
Un documento, firmado por
el mismo Colón el 22 de febrero de 1498 también ante notario, afirma que
«siendo yo nacido en Génova, les vine a servir a los Reyes Católicos aquí en
Castilla». Y en ese mismo texto, reclama a su hijo Diego que una vez fallecido
él «tenga y sostenga siempre en la ciudad de Génova una persona de nuestro
linaje que tenga allí casa y mujer… pues que de allí salí y en ella nací».
Frente a esta contundente prueba documental, los defensores de que no nació en
Italia, sin embargo, han argumentado que el texto es falso, o bien apócrifo, y
fue redactado dentro del contexto de los Pleitos colombinos que mantuvieron sus
descendientes con la Corona de Castilla.
Pero aun suponiendo que
nació en Génova, como las pruebas parecen sostener, el resto de cuestiones
siguen abiertas: ¿Por qué lo ocultó con tanta insistencia si todos sabían que
no era castellano? ¿A qué se había dedicado antes de viajar a España? La
historiadora Lourdes Díaz-Trechuelo en su libro «Cristóbal Colón: primer
almirante del mar océano» (1991) apunta a que «el afán nobiliario de la época
pudo empujar a Colón a ocultar el pasado de su familia».
Era nieto de Giovanni,
tejedor de lana en Quinto, un pueblecito cerca de Génova
El propio Hernando Colón
–que calificó de mentiroso a un cronista genovés por decir que la familia de su
padre era humilde– deja muestra en sus textos de la importancia de ser de noble
cuna entonces, «porque suelen ser más estimados en España los que proceden de
grandes ciudades y generosos ascendientes, quisieran algunos que yo me
detuviese y ocupase en decir que el Almirante descendía de sangre ilustre, y
que sus padres por mala fortuna habían llegado a la última estrechez y
necesidad». Ser genovés, en efecto, no era un problema en la Corte española,
pero el origen humilde de su familia sí suponía un obstáculo para sus
pretensiones de ascenso social en una tierra donde, quien más quien menos, era
«hijo de algo».
La versión más aceptada
hoy en día es que Cristóbal Colón era nieto de Giovanni Colón, tejedor de lana
en Quinto, un pueblecito a pocos kilómetros de Génova. A su vez, su padre,
llamado Doménico, siguió el oficio familiar y se casó con la hija de otro
tejedor, Susana Fontanarossa. La esposa aportó dos casas como dote, una en
Quinto y otra en la ciudad de Génova, donde se trasladó el matrimonio. Allí
nació el descubridor, el primogénito, en una fecha cercana a 1451. Esto
significaría que cuando realizó su primer viaje a América Colón tenía unos 41
años, aunque según las crónicas de Bartolomé de Las Casas aparentaba más edad.
Colón no era de una
familia pobre, pero si lo bastante humilde como para sentirse intimidado por la
obsesión sanguinea de la Corte de los Reyes Católicos. Y lo que es más importante,
sus padres se ganaban la vida con las manos. Puesto que todavía en muchos
rincones de Europa los trabajos manuales eran despreciados como propios de
gente de baja escala social, no es de extrañar que Colón ocultara sus orígenes
e incluso se atreviera a fanfarronear, sin aportar nombre alguno, que «no soy
el primer almirante en mi familia».
Un bisabuelo de orígen
judío
También se ha especulado
sobre la posible procedencia semítica de su familia. Salvador de Madariaga, en
su famoso libro «Vida del Muy Magnífico Señor Don Cristóbal Colón» señala con
toda contundencia que era de origen judío y que posiblemente practicaba esta
religión. Otros autores han llegado a ver rasgos físicos propios de los judíos
italianos en las descripciones que se conservan sobre el descubridor. A modo de
réplica, Ballesteros Beretta concluye sin lugar a dudas que «era hijo de unos
padres sinceramente católicos, que le transmitieron la fe católica, bien
arraigada en él toda su vida, y también el franciscanismo tan extendido en
Italia». Bartolomé de Las Casas, que conoció en profundidad a Colón, coincide
en este asunto: «Era un católico de mucha devoción».
Aunque realmente no
practicara el judaísmo ni procediera de una familia conversa, si es posible que
un factor religioso influyera en que Colón no quisiera revelar datos de su
vida. Según el americanista Ballestero Beretta, su rama paterna estaba libre de
ascendencia judía, pero la materna estaba emparentada con Jacobo de
Fontanarubea. Un nombre semítico y un apellido gentilicio, muy usados entre los
hebreos, que hubiera servido a los enemigos de Colón como excusa para debilitar
su influencia.
Pero incluso en esta
teoría genovesa –la más aceptada– los investigadores siguen viendo enigmas
abiertos en torno a la figura del marinero. Sin ir más lejos, se conocen muy
pocos textos escritos en italiano por el descubridor, y las breves notas en
este idioma cuentan con graves fallos de redacción. La mayor parte de sus
escritos están en castellano, con giros lingüísticos procedentes de otras
lenguas de la península Ibérica que, siguiendo las tesis de Menéndez Pidal,
podrían ser portuguesismos o galleguismos.
Sus escritos están en
castellano, con giros lingüísticos procedentes de otras lenguas
Las teorías que lo
vinculan a la Corona de Aragón (catalán, valenciano o mallorquín) también se
sustentan en investigaciones lingüísticas. No obstante, en todos los casos, la
crítica desde la comunidad académica es la misma. Hay demasiado empeño por
desacreditar las pruebas conocidas –las que lo vinculan con Génova–, sin
presentar documentos originales que vertebren nuevas teorías.
Actualmente, ha cobrado
gran fuerza los estudios que vinculan el pasado de Colón con Pontevedra. A
través de pruebas grafológicas se han identificado similitudes entre los textos
del descubridor de América y los de un noble gallego nacido en Poio que a lo
largo de su vida cambió de identidad en diversas ocasiones, llamado Pedro
«Madruga».
El misterioso empeño de Cristóbal Colón por ocultar sus orígenes
05/Feb/2015
ABC, España, Por César Cervera